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viernes, 27 de marzo de 2020

Minicroissants rellenos de crema pastelera

Mucho tiempo ha pasado, pero he montado una escuela infantil, en forma de cooperativa, en la que soy el cocinero y tiempo no he tenido para publicar nada. 
Ahora con el COVID19 hay tiempo para cocinar y publicar entradas, al menos hasta que nos reincorporemos a la actividad en junio. Empecemos ...

Unos sencillos croissants rellenos de crema pastelera que nos llevaran francamente poco tiempo prepararlos.


  • Hojaldre de mantequilla
  • Crema pastelera
    • 1 yema de huevo
    • 1 cda maizena
    • 160 ml leche entera
    • 15 gr azúcar
    • 10 gr azúcar avainillado
    • 10 gr mantequilla 
    • pizca de sal
  • Sal marina fina
  • Huevo para pintar
Podemos bien preparar nuestro propio hojaldre o comprarlo ya hecho, preferiblemente redondo, que será sin lugar a dudas de mantequilla.
Para la crema pastelera usaremos la receta que ya habíamos preparado pero reducida a un tercio. El cálculo de cantidades ya os lo he hecho yo. Esperad a que se enfríe antes de usarla.

Precalentamos el horno a 180ºC mientras preparamos todo.
Extendemos la lámina de hojaldre y la cortamos en 8 porciones iguales (con un cortapizzas acabaremos mucho antes) y añadiremos un pequeño corte en la base que facilitará el enrollado posterior. Echamos una pizca de sal por toda la lámina. Esto acentuará el sabor del hojaldre. Recordad que la crema pastelera también contendrá una pizca de sal por el mismo motivo.

En el centro de cada triángulo vertemos una cucharada de crema pastelera y enrollamos desde el exterior hacia el centro (el lado con el corte formará los cuernos de nuestros croissants). Si al enrollar vais empujando levemente la crema quedará un croissant relleno en todas sus capas y no una pelota en el centro. Mucho más sencillo y mejor resultado, aunque no tan vistoso.

Colocamos los croissants sobre una hoja de papel de hornear separandolos para que al crecer en el horno no se peguen unos a otros y los pintamos levemente con huevo.

Y ya esta ... al horno. 20 minutos o hasta que se doren. Sacamos la bandeja y dejamos enfriar levemente sobre una rejilla. A los pocos minutos se podrán degustar o trasladar a un plato para consumir un poco más tarde. Al día siguiente aún estarán buenos ... más allá, ni recipiente cerrado, ni nevera. No hay manera de conservar adecuadamente un hojaldre ya cocinado.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Croissants franceses

Mucho más jugosos y tiernos que los originales, los suizos, pero menos crujientes. No deja de ser un bollo con grandes alvéolos, en lugar de una masa hojaldrada.
  • 150 gr agua tibia
  • 75 gr leche entera
  • 350 gr harina floja tamizada
  • 90 gr azúcar
  • 11.25 gr levadura seca
  • 10 gr sal marina fina
  • 18.75 gr mantequilla
  • 187.5 gr mantequilla *
En un bol vertemos los líquidos y vamos incorporando poco a poco la harina. Usamos floja porque no queremos que se contraiga la masa al estirarla, sino que se expanda en cada pliegue.

Consistencia de la masa
Détrempe en la fuente
Cuando este integrada la harina, añadimos el azúcar. Este, además de dulzor, alimentará a la levadura produciendo CO2 (el gruten tambien tiene azúcares que serán consumidos por la levadura y absorverá parte del liquido de la masa).

Una vez asimilado el azúcar, añadimos la levadura y, cuando estemos ya integrandola, la sal (podría impedir la fermentación del gluten, por lo que aplazamos su incorporación).

Cuando la masa este casi lista, incorporamos la cantidad más pequeña de mantequilla y seguimos mezclando hasta que la masa se despegue de las paredes del recipiente. Esta masa se llama détrempe.

Volcamos la masa sobre una fuente, forrada con papel encerado, y la cubrimos con un trapo y un trozo de film. Dejamos levar una hora a temperatura ambiente y 8 horas más en la nevera. El trozo de film, que no es necesario ajustar a los bordes de la fuente, supondrá un aislante entre la masa y el aire, que pudiera resecarla, y lo colocaremos sobre el trapo. El trapo supone, además de un aislante extra, un medio para que la condensación que se produzca en el film, durante el levado, no gotee nuevamente sobre la masa.

Mantequilla envuelta en film
Mantequilla sobre el détrempe
Mantequilla envuelta en el détrempe
Un croissant es una masa hojaldrada que necesita de mantequilla para formar capas. Esta mantequilla, para poder integrarla al détrempe, debera tener una forma adecuada. Para ello, tomamos la cantidad mayor de mantequilla * y, en frío, le damos forma cuadrada con la mano, de unos 15 cm de lado, que envolveremos en film y dejaremos enfriar antes de poder incorporarla a nuestra preparación.

Una vez finalizado el levado, sobre una superficie muy enharinada (se pega mucho esta masa) volcaremos la masa que, con ayuda del rodillo, extenderemos formando un cuadrado de, al menos, 21 cm de lado (de modo que el diametro del cuadrado de mantequilla sea inferior al lado del cuadrado détrempe). Colocaremos la mantequilla sobre la masa y la envolveremos como un paquete.

Plegado triple
Plegado triple
Plegado triple
Extendemos nuevamente la masa, esta vez formando un rectangulo, a la que realizaremos un plegado triple. Volvemos a colocarla en la fuente, con el papel encerado, el trapo y el trozo de film. Dejaremos que repose la masa en la nevera de una hora a 8 horas. Realizaremos este plegado 2 veces más. Cuantas más horas repose, mejor sabor tendrá el resultado. Cada plegado supone desgasificar la masa y dejar que la levadura vuelva a actuar. Ojo! En total se deberan realizar 3 plegados, ni uno más ni uno menos. A medida que vayamos plegando veremos como la mantequilla se cuartea y como la masa se vuelve más suave y elástica. No olvidaremos nunca enharinar bien la mesa y la masa, porque seguirá pegandose siempre.

Masa cortada
Enrollado de los croissants
Tras el último pliegue, sin necesidad de volver a meter en la nevera, extenderemos con el rodillo la masa formando un cuadrado. Este cuadrado lo cortaremos en dos, usando una rasqueta, cartón de plástico o medialuna (herramienta de pastelería) o un cortador de pizzas. De cada rectangulo obtendremos 6 o 7 triangulos, si queremos croissants normales, o 3 triangulos, si los queremos grandes, a los que haremos un pequeño corte en la base. Este corte, además de ayudar a enrollar los croissants, ayudará a que se cocine la masa en su interior. Para enrollar los croissants, separaremos la muesca y estiraremos de la punta mientras enrollamos la masa. Los cuernos, o brazos, se doblarán en sentido contrario a la punta no enrollada.

Croissants levados untados con huevo
Extendemos los croissants sobre una bandeja, con papel encerado o sabana de silicona, y los tapamos con un trapo para dejarlos levar a temperatura ambiente, al menos una hora, hasta que doblen su tamaño.

Una vez levados, los untaremos con huevo batido y los hornearemos a 190ºC, sin aire, durante 15 minutos. Inmediatamente después de sacarlos, los untamos con mermelada y los dejaremos enfriar sobre una rejilla, para que se asiente bien la humedad interior.

Si se desean congelar, se deberá hacer tras darles forma. Sería interesante comprobar si, tras los primeros 5 minutos de horneado, se podrían congelar para finalizar el horneado posteriormente, y ahorrarnos así tener que levarlos a temperatura ambiente el día que nos interese sacarlos (algo parecido hacen en las panaderías industriales, en las que hornean masa fermentada y congelada. Si congelamos sin hornear, se desgasifica).

martes, 28 de julio de 2015

Croissants suizos

  • 300 gr harina floja tamizada
  • 30 gr azúcar blanquilla
  • 1/2 cdta sal marina fina
  • 12,5 gr levadura fresca
  • Agua caliente
  • 250 gr mantequilla
  • 1 huevo batido
  • Mermelada de albaricoque
Mezclar en un bol los ingredientes secos. Añadir agua caliente, poco más de 1/4 de litro, hasta que la masa este esponjosa y toda la harina integrada.

Amasar en una superficie enharinada hasta que se deje de pegar a la mano. Refrigerar en un bol cubierto con film engrasado, por una hora.

Estirar con un rodillo, sobre una mesa enharinada, hasta formar un rectángulo de 15x30 (A-B-C-D). Aplanar la mantequilla hasta obtener una pieza de 15x15x1 aprox (C-B). Envolver la mantequilla con la masa, y refrigerar otra hora.

Estirar con el rodillo la masa hasta formar un rectangulo de 15x30, doblandolo a continuación en tres partes (quedará un bloque, de 3 alturas, de 15x10, A-B-C) y refrigerandolo 1 hora. Repetir este último paso 3 veces más. Enharinar la mesa mientras haya riesgo de que se pegue la masa a la mesa o al rodillo. Envolver la masa en film y refrigerar 8 horas.

Cortar la masa por la mitad y extender cada pedazo formando un rectángulo de 12x36. De cada rectangulo obtendremos 3 cuadrados de 12x12, 6 triángulos al dividirlos, de 12 de cateto. 

Practicar un pequeño corte en mitad de la hipotenusa del triangulo. Enrollar los triángulos y extender sobre una placa de horno, con papel encerado o silicona, cubriendo las piezas con film y dejándolo levar por una hora a temperatura ambiente, hasta que doblen su tamaño. 

Precaleantar el horno a 220° C. Untar los croissants con huevo batido y hornear 10' a 220°C y 5' a 190°C. Al extraer la bandeja, untar con mermelada de albaricoque o miel o nada, y dejar templar.

Se pueden congelar tras darles forma, antes de levar. 


La mantequilla no debe quedar totalmente integrada, sino quebrada en el interior de la masa. Es lo que creará grandes alvéolos en el interior,  al derretirse en el horno dejando su espacio vacío. 

La masa debe reposar en nevera entre cada pliegue al menos 1 hora,  pero obtendremos mejor resultado si reposa de 8 a 12 horas,  como ocurre con el hojaldre. La cubrimos con film para que no se seque. 

Recordad que la receta original es suiza. La receta francesa es una modificación posterior a esta, que integra mantequilla en la masa.