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martes, 17 de noviembre de 2015

Empanadillas de manzana y canela

Una variante de la tarta de manzana, al estilo americano, o de las empanadillas al horno.
  • obleas de empanadilla
  • 1 manzana Reineta
  • 1 cdta azúcar
  • 1 cdta canela en polvo
  • 1 cdta mantequilla
Troceamos en laminas menudas las manzanas, sin pelar pero descorazonadas. Mezclamos con el azúcar y la canela.

Las obleas, las rellenamos con el preparado anterior y añadimos una pizca de mantequilla. Deberán quedar lo más repletas posible, sin importar si se rompe la masa. Cerramos las empanadillas y las pinchamos con un tenedor, para que pueda escapar el vapor de la cocción de la manzana y no se hinche la masa en exceso.

Horneamos 20 minutos a 180ºC y 5 minutos más a 200ºC. El dorado dependera de si untamos la superficie con leche, huevo batido o nada (este es mi caso).

Dejamos enfriar sobre una rejilla, espolvoreando azúcar sobre ellas, y consumimos templadas. Opcionalmente, podemos quemar el azúcar espolvoreado con un soplete.

Manzanas asadas

  • 1 manzana Reineta o Golden grande
  • 1 cdta mantequilla
  • 1 cdta brandy o jerez
  • 1 cdta azúcar
Otro clásico que tiene mil variantes. Se le puede incorporar canela en polvo o en rama, vino dulce, azúcar moreno, whisky, azúcar avainillado, etc o restar la mantequilla, por ejemplo.

Lo primero de todo es elegir la manzana a usar. La más adecuada será la Reineta, por su acidez y porque mantiene la forma. Buen sustituto será la Golden, pero necesitará más tiempo. Ninguna otra manzana es apta para esta preparación, porque se deshacen.

Comenzamos descorazonando las manzanas, para ello apoyamos la manzana sobre el rabo y pinchamos con un descorazonador por la base, extrayendo las pepitas. Se suele recomendar conservar la txapela, es decir, la sección que acompaña al rabo, para tapar e impedir que se cocine en exceso el interior y, por tanto, se desarme la manzana. Aún más, hay quien no atraviesa completamente la manzana y usa el descorazonador unicamente para marcar por donde deberemos extraer posteriormente, con una puntilla, las pepitas y el culo de la manzana, conservando la txapela intacta, aún unida a la manzana.

Rellenamos la manzana con nuestros aromatizantes y, colocando el rabo hacia arriba, distribuimos nuestras manzanas, separadas unas de otras, en una fuente de horno.

Horneamos durante 25-30 minutos a 200ºC sin aire. A falta de 5 minutos, espolvoreamos un extra de azúcar sobre la manzana y seguimos horneando. De tratarse de una manzana Golden, extendemos el tiempo de horneado 15 minutos más, hasta un total de 45 minutos.

Una vez finalizado el tiempo de horneado, extraemos las manzanas del horno y napamos con los jugos que ha generado. Esperamos a que se enfríe para consumirlas. Se pueden acompañar, por ejemplo, con nata montada.

martes, 10 de noviembre de 2015

Empanadillas horneadas

  • 12 obleas grandes de empanadilla (vienen 16 en el paquete)
  • 2 huevos L cocidos
  • 1 lata de bonito del norte en aceite de oliva
  • 30 gr aceitunas manzanilla sin hueso (1/2 blister)
  • 2 cdas tomate triturado o frito
El relleno es lo de menos. Le podemos meter casi cualquier cosa: pollo al curry, manitas de cerdo, txipirones en su tinta, crema pastelera, etc.

La masa, pese a ser un medio hojaldre, la podemos sustituir por masa de empanada, quedándonos un más que buen resultado y aprovechando el aceite de la conserva para hacer nuestra masa.

Para cocer los huevos hay distintas formulas. La que acostumbro a usar es sumergir los huevos en agua fría, con un poco de sal y vinagre, y llevarlos a ebullición. Coceremos los huevos durante 8 minutos y, tras pasarlos por agua fría, los pelaremos inmediatamente. La cascara del huevo, como ya debiéramos saber, es porosa, así que estamos salando el huevo durante la cocción. El vinagre lo incorporamos para matar las bacterias que tenga la cascara, pero solo añadiremos un chorrito para que no penetre su sabor en el huevo.

En un bol, mezclamos todos los ingredientes bien picados y escurridos. El exceso de líquido de nuestro relleno podría humedecer la masa. Este relleno lo repartiremos por nuestras obleas, colocando un poco en el centro de cada una y, aprovechando el papel que las acompaña, envolviendo el relleno con la masa, que cerraremos con ayuda de un tenedor. Como no las vamos a freír, no es tan grave si se nos agujerean al cerrarlas. Como mucho se secará nuestro relleno en el horno.

Extendemos nuestras empanadillas sobre una sabana de silicona o papel encerado, o con el propio papel que las acompaña, y las colocaremos sobre una bandeja de acero inoxidable. El material de la bandeja influirá en el resultado, por la conductividad calorífica de los materiales, obteniendo un dorado, tal vez extremo, si usamos una bandeja de aluminio. Así mismo, y por la misma razón, no usaremos papel de aluminio para dar base a nuestras obleas, entre otros motivos porque se nos pegaran al aluminio, por mucho que lo engrasemos.

En entradas anteriores hemos aprendido como funciona nuestro horno, así que asimilando lo que ya sabemos y pretendiendo que queden doradas tanto por encima como por debajo, sin tener que darles la vuelta, colocaremos nuestra bandeja en una posición inferior de las vías de las que dispone nuestro horno. Cuanto más abajo alojemos nuestra bandeja, más se dorará por debajo y menos por encima (esto último siempre se puede corregir). Así mismo, sabemos que si pintamos nuestra masa con leche, huevo o yema de huevo obtendremos un mayor dorado (cada pringue obtiene un resultado diferente, siendo el más liviano la leche y el más intenso la yema).

Precalentamos el horno a 180ºC con aire, quitando el aire cuando vayamos a hornear. Esto lo hacemos porque es más barato y rápido hornear con aire que sin él. Podemos probar a hornear con aire, pero habrá que restar 20ºC a nuestras temperaturas. Introducimos, como digo, nuestras empanadillas, pintadas con leche solo por encima, en una altura inferior y horneamos nuestras empanadillas durante 18 minutos y 2 minutos más a 200ºC. Sacamos las empanadillas y las dejamos templar sobre una rejilla, para que se ablande la corteza.

Se habrán hinchado y dorado ligeramente. Si nos interesa un tono más intenso, habrá que jugar con la altura de nuestra bandeja, material de la misma y pringue de la parte superior. Incrementar la temperatura o el tiempo de horneado puede secar nuestra empanadilla. En cualquier caso, recordad que la silicona no soporta ni grill ni temperaturas superiores a 230ºC.

Receta obtenida de Trasteando en la cocina, que pretenden ser recetas para Thermomix, pero que en este caso no la encuentro por ningún lado.

domingo, 18 de octubre de 2015

Alitas crujientes al chocolate

  • Alas de pollo
  • Aceite al chocolate
  • Pimienta negra molida
  • Sal marina gruesa
  • Cayena molida
  • 1 diente de ajo
No es propiamente una receta mexicana, pero si algo muy aproximado. ¿En qué otro país cocinarían con chocolate?

Embadurnamos las alitas con sal, pimienta, cayena y aceite (las puntas las descarto por la concentración de hormonas y otras sustancias que inyectan al pollo, y los bracitos los reservo para mi mujer :-P que cocino a la par, con aceite normal).

En una fuente de horno, colocamos las alitas sobre una rejilla elevada, de modo que no entre en contacto el pollo con el fondo de la fuente. En el fondo de esta fuente, vertemos un vaso de agua (podría ser cualquier licor, incluida cerveza) e introducimos un diente de ajo sin pelar (si estuviera pelado, total o parcialmente, se quemaría durante el horneado).

Horneamos durante 40-45 minutos a 180ºC, con aire, y servimos pintando nuevamente con un poco de aceite de chocolate.

Queda la piel totalmente crujiente, con el interior jugoso, y un leve aroma a chocolate, que le viene muy bien. El punto de cayena depende de lo picante que queráis el resultado. En cualquier caso, picante y chocolate se llevan muy bien.

viernes, 24 de julio de 2015

Muslos de pollo "sentados" en cerveza

  • Muslos de pollo
  • 1 cerveza rubia
  • Pimienta negra molida
  • Sal marina gruesa
  • Aceite de oliva virgen extra
Embadurnar los muslos en sal, pimienta y aceite y dejarlos reposar mientras calentamos el horno.

Precalentar el horno a 180ºC con aire.

En una bandeja con rejilla colocamos el pollo, con la piel hacia arriba, y rellenamos el fondo, sin que se moje el pollo, con la cerveza. Si no dispusiéramos de este tipo de fuente, usaremos la rejilla normal del horno y la bandeja metálica estándar.

Dejaremos hornear durante una hora, sin abrir el horno para que no se pierda vapor.

La piel quedará crujiente, hinchada y toda la grasa habrá goteado sobre la cerveza. Tanto piel como carne se habrá impregnado del sabor de la cerveza.

Método fácil, porque no hay que estar pendiente de él. Se llama sentado porque imita al pollo sentado (con un botellín de cerveza atravesando un pollo entero). Lo habitual sería ir dándole la vuelta, mojándolo con cerveza, y salando la carne solo al final, pero implica estar pendiente.

[EDITO 26/11/2015]Si sustituimos la cerveza por un vaso de Amaretto (licor italiano de almendras) y medio de agua, obtenemos un pollo borracho con un interesante olor a galletas, que invade toda la casa.

Se puede hornear solo 45 minutos a 180ºC, con aire, y gratinar 2 minutos por cada lado, al máximo de potencia, también con aire. La carne se contraerá, dejando visible el hueso, y la piel quedará dorada y crujiente.

viernes, 10 de julio de 2015

Pechuga de pollo rellena de compota ácida de reineta

  • Pechuga de pollo
  • 1 manzana Reineta parda (la verde es más aspera de sabor)
  • Sal marina fina
Trocear la manzana, descorazonada, y cocinarla con un chupito de agua a fuego medio (sin nada de azúcar). Cuando este blandita y se deshaga, retirarla del fuego y dejar templar. La piel la mantenemos, para dar color, asi que deberá estar troceada en pedazos más o menos menudos (yo la corto en laminas de 2-3 milimetros de grosor).

Abrir la pechuga, de manera que la podamos enrollar, sazonarla y rellenarla con la compota ácida. Se pude cerrar con palillos o con un trozo de cuerda, para evitar que el relleno se salga.

Introducir en el horno a 180ºC y asarla durante 25-30 minutos, dandole la vuelta a los 15 minutos y mojando con el almibar de la compota. Dejar reposar 5 minutos.

Servir acompañada de un poco de compota templada.

jueves, 9 de julio de 2015

Costillas con costra de yogur

  • Costillas de cerdo 
  • Patatas en lonchas
  • Sal marina gruesa
  • Pimienta verde
  • Pimienta negra
  • Yogur natural
  • Aceite de oliva virgen extra
Calentar el horno a 220° con las patatas en el interior, con sal, pimienta negra y aceite. 

Embadurnar las costillas con sal, pimientas y yogur. Meter en el horno, con el hueso hacia abajo, cuando alcance 220°. 

El tiempo de asado depende de la pieza, pero más o menos son 25 minutos de un lado y 20 minutos del otro. Subir la temperatura a 275° y poner el gratinador. Comenzaremos con 12 minutos, con el huesamen hacia arriba, y 8 minutos al revés.

Dejar reposar unos minutos mientras se templa.

Quedará una textura que parecerá que estamos comiendo un cochinillo de pocas semanas, pero con todo el sabor de un cerdo madurado.

Hojaldre de puerros y langostinos

  • Hojaldre fresco 
  • 3 puerros grandes
  • 220 gr langostinos, ya pelados
  • 400 ml nata (o leche evaporada)
  • 7 huevos M (o 5 XL)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal marina fina
  • Pimienta negra
  • Pmienta blanca
Rehogar los puerros, picados y salpimentados con pimienta blanca. Una vez pochados, añadir los langostinos troceados. Cuando este cocinado, retirar del fuego y dejar templar. 

En un bol batir los huevos, añadir la nata, pimienta negra y sal. Integrar los puerros a la crema.
 

En una fuente redonda, engrasada si no es de silicona (o forrada con papel de horno), extender una placa de hojaldre fresco, recortando los bordes, y cubrir con el preparado anterior. 

Hornear a 220°C de 30' a 40'. 

Para desmoldar, esperar a que temple.

Pastel de puerros y langostinos


  • 7 huevos M
  • 400 ml nata
  • 3 puerros grandes
  • 220 gr langostinos pelados (las cabezas las usamos, tostadas, para dar más sabor a la masa)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal marina fina 
  • Pimienta blanca molida
Tostar las cabezas y cascaras de los langostinos en una sarten, con una pizca de aceite, extrayendo los jugos al aplastar con una cuchara de madera. Colar el resultado sobre la propia sarten y añadir los puerros bien picados. Pochar bien los puerros, con un poquito de aceite, sal y pimienta, añadiendo los langostinos al final. Dejar enfriar.
En un bol, batir los huevos y mezclar con la nata. Añadir los puerros y los langostinos. Verter la crema sobre un molde de silicona (se puede corrar con papel encerado, para facilitar el desmolde, aunque con silicona no haga falta).

Hornear a 180ºC durante 30-40 minutos, o hasta que, al pinchar con una vara de madera, salga la vara limpia. Esperar a que temple para desmoldar, o se quebrará.

Servir frio o templado.

Para limpiar bien los puerros y ahorrarnos la desagradable tierrilla que siempre esconden, retirar las primeras dos hojas, cortar en cruz el puerro desde las hojas verdes hasta el principio del tallo blanco. Lavar bajo el grifo levantando las hojas para sacar toda la tierra.  El extremo verde, salvo que este muy feo, lo usaremos para dar sabor y color.  Las raíces se pueden conservar para preparar una infusión,  creo recordar que para deshacer las piedras de riñón.

jueves, 2 de julio de 2015

Piara asada sobre cama alavesa


  • Lomo de cerdo
  • Patatas en lonchas
  • Cebolla en aros
  • Pimiento verde en aros
  • Panceta adobada
  • Ajo
  • Pimienta negra molida 
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal marina gruesa
Untar las patatas en aceite, sal y pimienta y colocarlas en el fondo de una fuente, acompañadas por un par de dientes de ajo con piel. Introducirlas en el horno y calentarlo a 180ºC con aire. 
Realizar cortes superficiales al lomo y masajearlo con agua, aceite y pimienta. Cuando alcance la temperatura marcada, introducir el lomo en el horno y dejarlo asar durante 20 minutos. Pasado el tiempo, incorporar la cebolla y el pimiento y dar la vuelta al lomo, para que se cocine por debajo, dejandolo 15 minutos más. Retirar el ajo, para que no se queme, salar el lomo, envolverlo en panceta y gratinar unos 5 minutos. Volvemos a darle la vuelta, dejandolo como estaba al principio, salamos la superficie superior y gratinamos 2 minutos más.
Antes de cortarlo, dejarlo reposar 10 minutos, para que termine de cocinarse y se asienten los jugos. Salamos al final para que esos jugos no abandonen en exceso la pieza.


Gorrino relleno asado con mermelada de tomate y su ensalada otoñal

  • Solomillo de cerdo
  • Queso de oveja
  • Panceta
  • Pimienta molida
  • Mermelada de tomate casera
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal marina gruesa
Para la ensalada:
  • Hoja de roble
  • Batavia
  • Pipas de girasol
  • Uvas pasas
  • Nueces 
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Balsámico de módena
  • Sal marina fina
Abrir el solomillo, salpimentar y rellenar con lonchas de queso y panceta. Cerrarlo, enrollandolo y sellandolo con una cuerda o palillos. Untar el exterior con aceite y un poco de sal, masajeando la superficie.
 

Hornear a 180ºC con aire (200ºC sin aire) durante 25 minutos. Tras esos primeros minutos el solomillo se habrá comenzado a cocinar (de añadirle más líquido, lo coceriamos y quedaría tieso). Untamos la superficie con un par de cucharadas de mermelada y horneamos 15 minutos más. Le damos la vuelta, volvemos a untarle mermelada y lo dejamos 15 minutos más. Ya solo falta gratinar, para que coja color. Hay que tener especial cuidado porque la mermelada carameliza y amarga.

Dejamos reposar unos 10 minutos para que se asienten los jugos, cortamos en tajadas gruesas, con mucho cuidado de no desarmar el rulo, y napamos con el jugo que queda en el fondo de la fuente de horno.

Para acompañar, preparamos una ensalda que aliñaremos al gusto.

martes, 30 de junio de 2015

Vacuno, sobre cama alavesa, en jugo de viña y sus confituras

  • Aguja de novilla (o solomillo, o cualquier otra pieza apta para asar)
  • Patatas
  • Uvas rojas y negras
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal marina gruesa
  • Pimienta negra molida

Precalentamos el horno a 180ºC con aire (si no tuvieramos aire, subiremos 20ºC).

Embadurnamos la pieza de carne con un poco de agua, aceite de oliva y pimienta negra y la introducimos en una bandeja en el horno.

Mientras se hornea, trituramos parte de las uvas, reservando algunas como guarnición. El zumo obtenido, que deberá ser al menos un vaso, lo usaremos para mojar la carne cada cierto tiempo.

Pasados los primeros 25 minutos, verteremos sobre la carne un poco de zumo y dejaremos hornear 15 minutos más. Tras estos minutos, salaremos por ambos lados, daremos la vuelta a la pieza y volveremos a mojar con zumo,dejando que se ase 15 minutos más. Estos dos últimos tiempos dependen del tamaño de la pieza.

Las uvas, que habiamos reservado, las llevaremos al fuego en un cazo con una nuez de mantequilla (y un poco de azúcar, si os gustan dulces). Cada cierto tiempo las moveremos, para evitar que se deformen o derritan en su base. No hay un punto concreto, esto es a gusto del consumidor, con que dejen de triscar al morder y la mordida suponga una explosión de zumo en la boca me conformo.

Cocemos unas patatas, en entero, con piel y un poco de sal, que haremos pure a continuación y aliñaremos con un poco de leche o mantequilla. Cocerlas troceadas o peladas me parece un error, porque conseguimos más una crema que un pure, bastante pobre de sabor.

Cuando la pieza de carne este horneada, tras dejarla reposar 10 minutos para que se asienten los jugos, la cortaremos, dispondremos sobre una fuente y acompañaremos con el pure de patatas. Gratinamos, con aire, un par de minutos más.

El jugo de carne y zumo que quedó en la fuente tras el asado lo aprovechamos, en parte, para añadir a las uvas, formando un almibar, que llevaremos al fuego para calentar y posteriormente mojar el asado.

Se trata de una variación de una receta de Arguiñano. Una amiga me la sugirió y decidí asimilarla. Creo recordar que eran costillas con uvas blancas. Rápidamente decidí cambiar las uvas por algo menos dulce y la carne por algo más jugoso y tierno, y añadir como guarnición las propias uvas.