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sábado, 22 de abril de 2017

Ensalada de garbanzos

  • Garbanzos
  • Cebolla
  • Pimiento verde
  • Tomate cherry
  • Bonito en aceite de oliva
  • Vinagre
  • Sal marina fina
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Crema de balsámico de modena

Una ensalada de garbanzos, o de cualquier otra legumbre, no es más que una simple ensalada de pasta a la que se sustituye esta pasta por la legumbre. Bien podríamos haberla sustituido por patata o arroz. Pero llega el calor y mucha gente deja de consumir legumbres, así que vamos a usarlas en ensalada.

Comenzaremos con dejar a remojo la noche previa los garbanzos en agua tibia, tras lavarlos y quitar todo el polvo que traen (se supone que las lavan antes de envasarlas, pero ese lavado se produce justo después de desgranar y aún permaneceran días en un almacen). Tradicionalmente se añade bicarbonato a este remojo, pero no me gusta la textura que adquiere, así que yo le añado sal gruesa marina.

Se supone que ese remojo debiera durar al menos 24 horas, para eliminar las toxinas que contienen todas las legumbres y cereales, o incluso dejar que fermente, pero con 12 horas será suficiente. Habréis leído mucho últimamente al respecto pero, por si acaso lo recuerdo, el agua de remojo la deberemos desechar siempre. Solo por comentar, la leche de avena o arroz es el agua en la que se ha remojado el cereal, que se debierá desechar por contener todas las toxinas de ese producto.

En un cazo, con abundante agua y un poco de sal, coceremos los garbanzos durante unos 40 minutos. Mientras, cortaremos el resto de ingredientes a juliana (en laminas finas).

Mezclamos todos los ingredientes y aliñamos.

Como véis no es una receta complicada. Pero viene bien recordar que es un alimento nutritivo, que contiene casi todas las vitaminas, son ricos en calcio, hierro y otros minerales, proteínas, etc, que se puede consumir igualmente en caliente o en frío (si nos pasamos de punto de cocción pierde muchísimo en frío).

Nos hemos de fijar bien en la fecha de envasado. Las legumbres secas tienen una caducidad máxima de un año. No es que a partir de esa fecha nos vaya a sentar mal, sino que estan viejas y, por ejemplo, van a quedar más duras de lo habitual, y eso sí nos puede sentar mal.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Potaje de Lentejas

En múltiples ocasiones me han preguntado como preparo las lentejas. Pues mira, hay muchísimas maneras. Yo las preparo de dos maneras, dependiendo de cuanto me apetezca trabajar. Y mi intención es, en no demasiado, hacer un pastel de lentejas que me sirvieron hace algunos años en un restaurante vegetariano, creo recordar en la calle Fernández del Campo, en Bilbao.

La preparación más elaborada es la que sigue, y apenas tiene labor.

  • Lenteja pardina (75 gr/comensal)
  • 1/4 cebolla blanca picada
  • 1 diente de ajo picado
  • 1/2 pimiento verde italiano picado
  • 1 zanahoria pequeña picada
  • chorizo (una loncha de 2 cm por comensal)
  • morcilla de arroz, tipo Burgos.
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta negra molida
  • Sal marina fina
En una cazuela u olla rehogamos el chorizo, cortado en lonchas gruesas (o en entero, si es fresco), con un poquito de aceite, para que saque parte de su grasa. En esa grasa, rehogamos las verduras un poco, con una pizca de sal. Añadiremos las lentejas y las removemos bien, para integrar sabores.

Sumamos a la preparación la pimienta, a gusto del consumidor, para compensar la pimienta de que carezca la morcilla (no hay dos morcillas iguales, y algunas tienen muy escasa pimienta .. o llevan pimentón, como las riojanas).

Cubrimos con agua de modo que la superficie del agua este a 2 dedos, o más, de la de las lentejas. Os recuerdo que las lentejas no se dejan a remojo, por lo que chuparan agua durante la cocción. Introducimos las morcillas y dejamos cocer, con un chorrito extra de aceite cruda, hasta que estén cocinadas.

Hay que conocer la lenteja que se maneja. Ni todas las pardinas se comportan igual, ni tienen nada que ver con castellanas u otros tipos. Ya publicaré los tipos de lentejas más comunes, para que sirvan de referencia. En principio, estas lentejas se cocinan en 12 minutos en olla express, o en 15 minutos en olla a presión rápida, o 20 minutos en olla a presión normal. En este caso, y de cara a la foto, me he quedado corto de agua (echemosle la culpa a que es olla nueva y aún no calculo bien las proporciones).

Si las lentejas tuvieran un sabor final que os recuerda al sabor de la cuchara (no sabría si catalogarlo como un sabor a hierro o acero), será o porque os habéis quedado cortos de ajo, o porque os habéis excedido en cebolla, o porque las lentejas tienen acentuado su sabor natural.

Lentejas riojanas
  • Lenteja pardina (75 gr/comensal)
  • Chorizo picante
  • 1 Pimiento choricero seco
  • 1 Patata cascada
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta negra molida
  • Pimentón picante
  • Sal marina fina
No dispongo de foto en estos momentos, pero ya sacaré una.

Comenzamos rehogando el chorizo, a fin de extraer parte de su grasa, que impregnará el resto de ingredientes. En esta grasa, rehogamos levemente la patata, pelada y cascada (seccionar incompletamente la patata para, haciendo palanca con el cuchillo, arrancar el resto de la sección) junto con el pimiento choricero, sin hidratar.

Añadimos las lentejas y removemos bien. Condimentamos con pimienta, pimentón y sal.

Una vez cubiertas de agua, unos 3 dedos más de agua que de lentejas (las patatas, al igual que las lentejas, chuparan agua), las cocemos con un chorrito de aceite cruda.

Los riojanos tienden a hacer los chorizos con exceso de pimentón y añadírselo a morcillas o jamones. Por cierto, si os apetece echarle jamón, cocerlo a parte e integrar una parte de su agua de cocción al potaje (es muy fuerte de sabor y mataríais, de otra forma, el sabor del potaje). Los productos de Orozco, por otro lado, suelen ser ahumados, aunque no todos. Hay que tener en cuenta estas peculiaridades a la hora de elegir o condimentar.

viernes, 24 de julio de 2015

Guisantes con cordero

  • Paletilla de cordero troceada
  • Bolsa de guisantes congelados
  • 1/2 cebolla blanca picada
  • 1 zanahoria en rodajas
  • Pimienta negra molida
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal marina gruesa
La paletilla pedimos al carnicero que nos la lonchee (usará una sierra eléctrica para hacer medallones).

Untamos la carne con sal, pimienta y aceite y dejamos macerar un rato.

Calentamos una cazuela baja con un poco de aceite. Cuando este bien caliente, rehogamos la carne hasta dorarla, retirandola de la cazuela a medida que este dorado. Si se ha agarrado al fondo, mejor que mejor. Eso dará vida al guiso.

En la misma cazuela, añadiendo un poquito más de aceite (el
anterior lo habrá absorvido la carne, o se habrá consumido), rehogamos la cebolla y la zanahoria, con una pizca de sal, procurando que se despegue lo que se haya agarrado al fondo.

Cuando este bien pochado, reincorporamos la carne y le damos un buen meneo, para integrar todos los aromas.

La carne, dado el escaso grosor que tiene, se cocinará en apenas 15 minutos. Los guisantes congelados necesitan solo 7 minutos, en
agua hirviendo, por lo que rehogaremos la carne, sin parar de moverla, durante unos 3 o 4 minutos (hay que tener en cuenta que una vez vertida el agua, tardará unos minutos en hervir). Si durante el proceso la zanahoria toma color, o lo hace la cebolla, mientras no se queme, será todo un exito.

Añadimos los guisantes y los rehogamos bien con el resto de ingredientes, sumando una pizca de sal. Hay que deshacer la escarcha que pudieran tener, sin llegar a descongelarlos.

Sumar agua suficiente para cubrir los guisantes, sin llegar a tapar la carne. Dejar cocer, tapado con una tapa, durante los 7 minutos que necesitan los guisantes. Parte del agua se evaporará, que con la tapa ayudará a que se cocine bien la carne, y la salsa engordará.

Dejar que temple un poco antes de servir. Totalmente opcional deshuesar antes de servir. En cualquier caso, si la carne esta bien cocinada se debierá desprender fácilmente del hueso.


viernes, 3 de julio de 2015

Garbanzos guisados

  • Garbanzos
  • Cebolla
  • Pimiento verde
  • Pimiento rojo
  • Tomate
  • Chorizo fresco dulce
  • Lomo adobado
  • Pechuga de pollo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal marina fina
Poner a remojo la noche anterior los garbanzos en agua fría con un poco de sal gruesa. Tras remover un poco el agua, para distribuir garbanzos y sal, vemos como el agua se enturbia por la suciedad de los garbanzos. Además, como los garbanzos creceran al hidratarse, no esta de más que se vayan salando. De no añadir sal, quedan demasiado suaves, y el guiso les mataría todo el sabor.

Salteamos el chorizo cortado en dados, para que suelten su pimentón y grasa. Rehogamos, a continuación, las verduras, comenzando siempre por la cebolla sazonada. A continuación salteamos el lomo, cortados en daditos. Añadimos un tomate maduro, cortado en dados, y lo sofreimos con el resto. Escurrimos los garbanzos (recordemos que el agua esta sucia) y los añadimos a la cazuela, para rehogarlos bien y que cojan todo el sabor. Cuando tome color, cubrimos con agua y guisamos hasta que esten cocinados. Una vez finalizado, introducimos la pechuga sazonada y dejamos que el calor residual la cocine (de añadirla al principio, estaría seca).

No soy amigo ni de pelar los tomates ni de endulzar las salsas de los mismos. Me gusta el tomate, tal y como es, con su acidez, su piel, su carne y sus pepitas.