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martes, 10 de noviembre de 2015

Tarta helada de queso y piña

Esta receta es la "tarta de piña" que prepara mi mujer. Cambiando ciertos pasos podría pasar por la típica tarta fría, que no helada, que prepara cualquiera en casa, pero ésta, por la consistencia de la capa de fruta y por su temperatura, no puede aspirar a ningún calificativo térmico que no sea helada.
  • 100 gr galletas tipo María
  • 50 gr mantequilla derretida
  • 115 gr queso untable, tipo Philadelphia
  • 185 gr leche condensada
  • zumo de 1 limón
  • 250 gr piña
  • 150 gr jugo de piña
  • 1 cda maizena
Comenzaremos triturando las galletas y mezclandolas con la mantequilla, previamente derretida. Este preparado lo colocaremos en el fondo de un molde desmontable de 15 cm, forrado con una hoja de papel, y lo presionaremos levemente, de modo que forme una base consistente pero no impenetrable.
Esta base la podemos sustituir por un streussel, sablée, pasta quebrada o por galletas Oreo trituradas, o incluso hornear la base para darle consistencia. Para mi es perfecta esta consistencia, aunque tal vez fuese más agradable un streussel (tierra crujiente de galleta) de cacao (mismos ingredientes que el de una galleta, pero la mantequilla se incorpora muy fría, cortada en daditos, y se deja de integrar cuando la mantequilla tiene un tamaño de unos 2 milímetros).
En un bol trituramos el queso, con la leche condensada y el zumo de limón. Esta será nuestra crema de queso, dulce y al mismo tiempo ácida, que verteremos sobre la base de galleta anterior. Podemos forrar la circunferencia interior de nuestro molde con acetato, o film, para facilitar el desmoldado y que quede más bonito el contorno.
Esta crema, cuando la saquemos del congelador, comenzará a licuarse. Para evitar este licuado, o retrasarlo, sería interesante incorporar gelatina a nuestra receta. Podría ser también interesante sustituir la leche condensada por nata líquida o montada, dependiendo del volúmen que queramos.

Hidratamos 10 gr de gelatina en polvo, por ejemplo, en 50 gr de agua (o leche) durante unos 5 minutos, y la derretimos llevándola al microondas durante 10 segundos, para incorporarla inmediatamente a la nata, de modo que tome consistencia al enfriar. Esta gelatina no puede pasar por la batidora una vez enfríe, porque romperíamos sus ramificaciones y no conseguiríamos la consistencia que deseamos, así que la incorporaremos en el proceso de montado o cuando la crema aún este a temperatura ambiente.
Para el glaseado helado, trituramos la piña y reservamos. En un cazo, llevamos a ebullición el jugo, al que añadiremos la maizena en el último segundo, para después de retirar del calor, incorporar la pulpa triturada. Usaremos esta pasta para cubrir nuestra tarta.
Esta cobertura es la que hace que esta tarta se considere helada, puesto que cuando la crema de queso este atemperada, esta capa aún estará congelada.

En primer lugar, mi mujer incorpora la maizena, sin diluir, directamente en el fuego. Yo reservaría un poco del jugo frío para disolverla antes de incorporarla al resto en ebullición, y evitar el riesgo de que salgan grumos.

Por otro lado, es una capa demasiado gruesa y con demasiado líquido, en mi opinión, que hace que cristalice al congelar y resulte difícil de comer, por su grosor y temperatura. Tal vez sería interesante sustituirla por un glaseado de fruta y, si no tenéis acceso a una mermelada de piña, incorporar pectina o gelatina al preparado, partiendo de piña natural triturada
Una vez montada nuestra tarta la llevaremos al congelador durante al menos 6 horas, cubriéndola con film para que no se llene de escarcha. La trasladaremos a la nevera una hora antes de consumirla, para que vaya templando.

En cuanto a las medidas, esta cantidad de piña y jugo corresponde a la mitad del contenido de una lata de piña en su jugo, la leche condensada a media lata pequeña y el queso a medio envase normal. La receta original, de hecho, usa las latas completas y se forma en un molde de 26 cm.

jueves, 2 de julio de 2015

Pay de limón (tarta ácida japonesa de limón)

Base:
  • Paquete de galletas tipo María 
  • 90 gr de mantequilla
  • 10 gr azúcar
(podría ser sustituido por una pasta quebrada, preferiblemente de harina de arroz)

Cuerpo:

  • Zumo de 7 limones 
  • 200 ml nata
  • 200 ml leche condensada
  • 100 gr de crema de queso (se supone que ha de ser tailandes, que es ligeramente picante)
  • 5 gr de gelatina en polvo (hidratarla con 25 gr de zumo de limón)
Decoración:
  • Cascara de limón verde rallada 
  • Ralladura de chocolate negro amargo (opcional)

Preparar la base triturando y mezclando todo. Extender sobre el fondo de un molde desmoldable, presionando ligeramente para compactarlo. No es necesario hornearlo.

Forrar el contorno interior del molde con film, o con una tira de acetato, para que al desmoldar sea más fácil.

Hidratar la gelatina en un poco del zumo de limón. Mientras tanto, mezclar el resto de ingredientes. Calentar, durante 10 segundos en el microondas, la gelatina para derretirla y mezclarla rápidamente con el resto. Verter sobre la base, rallar limón sobre la superficie y dejar enfriar en el congelador durante un rato, para que se asiente y gelifique.

Brazo de gitano de piña

  • Lata pequeña de piña en su jugo 
  • 60 gr leche condensada
  • Limón
Para el bizcocho genova: 
  • 2 huevos
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 y 1/2 cucharadas de harina de repostería
  • Sal marina fina
 Para la cobertura:
  • 75 gr chocolate negro 70%
  • 37.5 gr mantequilla
Comenzamos con el bizcocho, montando las yemas con el azúcar y añadiendole a continuación la harina tamizada. Montamos las claras, con una pizca de sal, y las vamos incorporando poco a poco a la mezcla anterior, sin que se desmonten. 

En el horno, que habremos precalentado a 160ºC con aire (o 180ºC sin aire), introducimos una bandeja de horno forrada con papel vegetal (o sabana de silicona [hasta 230ºC], o film si horneamos con aire [hasta 170ºC]), sobre el que extenderemos la masa uniformemente. Tras hornear de 8 a 10 minutos el bizcocho estará cocinado y levemente dorado. Desmoldamos sobre un trapo de cocina humedecido, que usaremos para enrollar la plancha, manteniendo así su jugosidad y forzandole una forma que facilitará su enrollado posterior. Reservamos en nevera. 

Trituramos la piña con la leche condensada y le añadimos un poco de zumo de limón para añadirle un toque de acidez. Podemos colar la crema para que resulte más fina.



Extendemos la plancha de bizcocho y la mojamos, con un pincel, con el jugo de piña. Cubrimos la superficie con la crema, teniendo en cuenta que al enrollar la plancha desplazará el relleno hacia fuera. Enrollamos con cuidado el brazo y lo forramos después con film, de manera que quede bien prieto y no pierda la forma. Lo introducimos en el congelador para que este lo más frío posible al naparlo.


Derretimos el chocolate al baño maría, o en el microondas en fracciones de 30 segundos, procurando que no supere los 50ºC (a esa temperatura comienza a perder propiedades). Añadimos la mantequilla en dados que, aun fuera del fuego, se derretira con facilidad.

Napamos, sobre una rejilla para recoger el excedente, el brazo con la cobertura. Como el brazo esta bien frío, la cobertura solidifica casí de inmediato (si queremos un exterior crujiente, suprimimos la mantequilla, que además de ablandar la cobertura, le añade un toque brillante). Vibramos la rejilla para que el chocolate se distribulla uniformemente y las burbujas de aire desaparezcan (golpeamos la mesa con la rejilla). Guardamos en nevera antes de servir, para que se asiente el bizcocho y relleno.

Norma básica en cocina: la sal se usaba antiguamente como conservante, es decir, extrae los jugos de los alimentos. Se usa para acentuar los sabores, no para darle sabor a sal. En repostería hace que las masas y cremas resulten especialmente sabrosas. En cocina se sustituye parcialmente por pimienta porque, además de dar un toque picante (depende de la variedad), tiene la misma propiedad.


Una pizca de algo es aquello que entra entre la punta de las yemas de los dedos. Concretamente es aquella cantidad inferior a 1/8 de cucharadita.